Retornamos por el mismo medio y embarcamos a China El vuelo a China también muy gratificante, ya que nos encontramos con los compañeros que vienen de Portugal, allí conocí Antonio y falamos en portugues hasta que se durmió, como es mi costumbre me puse a caminar por el avión, hasta que las azafatas se cansan y me mandan enérgicamente a sentarme.
El vuelo fue de locos, fue a Moscú, luego giro a la Liberia, bajó por Los Himalayas y entró a territorio de Vietnam, para luego entrar a territorio Chino. Además todo el vuelo es de día y tienen que cerrar las ventanillas del avión y son muy estrictos con los que la abren. Realmente a esta altura nuestro organismo esta dado vuelto y ya no sabemos qué comida hacemos y dónde estamos, nuestro crono biológico declarado en locura total y nuestra mente en caos, pero en ese estado llegamos a C H I NA.
La gran aventura empieza o continua. El aeropuerto es monumental, muy nuevo y con gran limpieza y orden, la policía internacional verifica visas y salimos muy rápidamente, hoy yo me doy cuenta qué es estar en China, cuando veo a mi alrededor GENTE, ATRÁS GENTE ADELANTE GENTE , y yo así de chiquito, mammmmmma CUANTA GENE, SOOOOOCCCCCOOOOOROOOOO. Hasta que descubrimos a Luis Perdrero, una cara conocida, que alivio. Nos reagrupamos, nos montamos en un colectivo y al hotel.
El vuelo fue de locos, fue a Moscú, luego giro a la Liberia, bajó por Los Himalayas y entró a territorio de Vietnam, para luego entrar a territorio Chino. Además todo el vuelo es de día y tienen que cerrar las ventanillas del avión y son muy estrictos con los que la abren. Realmente a esta altura nuestro organismo esta dado vuelto y ya no sabemos qué comida hacemos y dónde estamos, nuestro crono biológico declarado en locura total y nuestra mente en caos, pero en ese estado llegamos a C H I NA.
La gran aventura empieza o continua. El aeropuerto es monumental, muy nuevo y con gran limpieza y orden, la policía internacional verifica visas y salimos muy rápidamente, hoy yo me doy cuenta qué es estar en China, cuando veo a mi alrededor GENTE, ATRÁS GENTE ADELANTE GENTE , y yo así de chiquito, mammmmmma CUANTA GENE, SOOOOOCCCCCOOOOOROOOOO. Hasta que descubrimos a Luis Perdrero, una cara conocida, que alivio. Nos reagrupamos, nos montamos en un colectivo y al hotel.
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